Me aguanto, aprieto y
no miro a Marcos para no azararlo. Estamos uno al lado del otro en el baño de
Bar Tolomeo el sitio de moda del último mes. Marco lleva una semana diciendo
que es posible viajar a alguna dimensión desconocida o universo paralelo si dos
personas orinan aquí justo al mismo tiempo. Yo aprieto porque él no ha sido
capaz de soltar el chorro y es la tercera vez que entramos. Estamos tomando
cerveza desde las ocho de la noche y acá seguimos, yo que me meo y el que no
mea.
La última vez que
Marcos y yo nos emborrachamos juntos fue en la fiesta de bautismo de uno de mis
sobrinos, había aguardiente a más no poder y no tuvimos que pagarlo. Desde ese
día Marcos dejo de tomar porque se quitó la camiseta y bailo moviendo
sensualmente la pelvis al lado de mi abuelita mientras le preguntaba si le
gustaba más Daft Punk o Chemical Brothers, él no recordaba nada de eso pero en
mi familia disfrutamos muchos mostrándole
el video que hizo mi cuñado.
Ir a Tolomeo no me
animó mucho, no me gustan los sitios de moda y menos ese bar que se popularizo
de un momento a otro por la desaparición de un par de tipos de los que nadie
sabe nada. Los noticieros dijeron que esos muchachos fueron vistos por última
vez en el baño para hombres de Bar Tolomeo, de pie uno al lado del otro frente
a los orinales. No se sabe nada de ellos desde ese día, nadie los vio más,
nadie los vio salir. El caso sigue siendo investigado, durante un mes el bar
estuvo cerrado hasta que se demostró que no seguían adentro.
La hipótesis propuesta
por Marcos es justo la que nos tiene a los dos en éste baño mirando las
baldosas blancas sucias del piso con los pipis en las manos intentando mear
justo al mismo tiempo. Marcos dice que todo consiste en mear al mismo tiempo,
en que los dos chorros de pipi toquen justo al mismo tiempo el orinal, justo al
mismo tiempo, yo le digo que debería parar y dejar de repetir lo mismo pero él
lo sigue diciendo: “al mismo tiempo”.
Mi hipótesis sobre la
desaparición de los dos tipos según Marcos es absurda y nadie se la cree. Le
dije que seguramente los mataron y picaron en el baño en pedacitos pequeñitos y
que luego los pusieron en el inodoro y fueron tirando de la cisterna una y otra
vez hasta deshacerse de todo.
Marcos guarda de nuevo
su pipi, no puede mear. Yo lo hago, descanso y emito un suspiro enorme. Volvemos
a la mesa del bar donde estábamos y seguimos tomando cerveza esperando que de nuevo
Marcos quiera ir al baño.
Marcos escribió una
nota detallada previendo que esa noche los dos entraríamos al baño de Bar Tolomeo
para no volver a salir jamás, la dejó en su cuarto donde pueda ser vista y en
ella explica cómo ir a otros mundos usando el baño de un bar. Seremos
recordados por todos como los hombres que han abierto la puerta a nuevos
mundos, seremos tan importantes como el primer hombre que puso un pie en la
luna. Yo me reí cuando dijo eso porque no tengo la menor idea del nombre del
astronauta que fue a la luna.
Seguimos tomando
cerveza y hablando y mirando a la gente que está en el bar, hay muchas mujeres
lindas pero Marcos me dice que no estamo para buscar con quien
tirar, me pide que me concentre, lo que buscamos es más grande que todo lo
existente, esos tipos desaparecidos fueron los primeros en irse pero nosotros
seremos los primeros en patentarlo.
Tres cervezas más y
volvemos al baño nos paramos frente al orinal. Yo estoy ahí aparentando, miro a
mi amigo y me dice que ahora sí, que ahora sí lo vamos a lograr. Empieza la
cuenta regresiva, estamos listo, cuatro, tres, yo lo miro y él me mira, dos, yo
no creo en nada de esto, pero estoy contento porque salimos a tomar otra vez y
él es el que está pagando, uno y orinamos, lo dejamos salir. Miro al piso y las
baldosas están sucias pero ya no son blancas, son verdes, Marcos me mira y se
ríe.