El
hecho se dio a conocer el viernes de la semana pasada en el parque Boyacá
cuando un lustra botas le preguntó a un periodista que no tenía botas sí estaba
muy duro el trabajo. A la cuestión el periodista respondió: que mientras él se
tomaba un par de tintos y le crecía la barriga daba tiempito a que llegaran los
boletines al correo. Yo no nací para reportear la reportaría no nació para mí,
finalizó el periodista parafraseando a juan Gabriel.
viernes, 22 de abril de 2016
jueves, 21 de abril de 2016
48
Hay
algo que no hago, mirar arriba antes de oprimir el interruptor para ver si el
bombillo sigue ahí. La semana pasada se quemó un bombillo y miré al techo sólo
porque seguía oscuro. Le pregunté a Amparo si ella si buscaba el bombillo antes
de encenderlo y me dijo que tampoco. James me dijo que yo parecía pendejo, que
si el cuarto estaba oscuro uno para qué miraba el bombillo que no había
prendido si igual no lo iba a ver. Tenía hasta razón, pero no le dije nada y
seguimos comiendo, a veces me invitan a comer, James dice que lleve a Chucho
pero Chucho dice que él nada tiene que hacer en la casa del marido de su ex. Amparo
dice que sería muy raro llegar a la casa y que los bombillos no estén. Imagínese
una banda de ladrones de bombillos y lámparas, dijo James. Más fácil que se
vaya la energía y no vuelva, dijo Amparo. Quién saber dijo james, quién sabe.
miércoles, 20 de abril de 2016
47
Lo
bueno de una invasión, de cualquier tipo no importa quien la realice es que no
necesita afiches promocionales, ella se promociona sola cuando ocurre. Los invasores
no tienen que reunirse para estudiar las propuestas de la imagen que
representara el crimen que sucederá con su llegada. Chucho terminó de decir
eso, estaba muy serio y no era para menos, en el noticiero de la emisora donde trabaja
Amparo acaba de decir que una raza interplanetaria anunciaba su llegada. No dijeron
nada más pero Chucho de inmediato lo relacionó con algo peligroso, con una
invasión. Yo no sabía que pensar. Él le daba vueltas a un papelito en sus
manos. Y eso qué es, le pregunté señalando el papel. El afiche de una fiesta
que van a hacer en estos días, dijo Chucho mostrándome en papel. Lo miré y no lo entendí o no me gustó no sé, hay días en los no entiendo nada, dije. Chucho asintió.
martes, 19 de abril de 2016
46
Eso
ya no es para usted eso ya no es para usted, le dijo, y agarró a la niña por el
brazo y la jaló para que ella no se fuera a subir en un caminador decorado con
muñequitos exhibido en el almacén donde estaban madre e hija esa tarde. Chucho
vio la situación y soltó la carcajada, la acción le resultó tremendamente cómica,
Amparo se molestó con él por indiscreto, estaban haciendo la fila para pagar. En
la casa Chucho se sentó en la cocina a tomar limonada, se acordó de la niña
queriendo usar el aparatejo ese y se volvió a reír. Parece pendejo usted riéndose
solo, y ahora qué es lo gracioso, preguntó Amparo. Lo mismo, le dijo Chucho, la
niña esa. Yo no le veo lo cómico por ninguna parte,
dijo Amparo. Pero yo sí, yo de niño no necesité una cosa de esas para aprender
a caminar, tampoco tuve uno; y la niña esa quién sabe si hubiera tenido uno de
esos. Y qué es lo divertido, preguntó Amparo. Que antes de que la niña
intentara meterse en el caminador yo estaba pensando en hacer lo mismo, lo
divertido es que me la imagino a usted diciéndome que eso ya no es para mí y
que lo deje quieto.
lunes, 18 de abril de 2016
45
Hoy
vi en el parque a un tipo vendiendo relojes chimbos, estaban bonitos
pero yo no compré ninguno. El vendedor era igualito a otro que años antes me había
tumbado con una grabadora de doble casetera que nunca funcionó, yo deseaba mirar al estafador ese a la cara y reclamarle mi plata pero no lo volví a
ver. Ese hijueputa debe ser el mismo, dije así medio acalorado y James que
estaba a mi lado escuchó y de inmediato se fue y le puso problema al vendedor, le
arrebató unos cuantos relojes, el vendedor tampoco se quedó quieto. Yo me
asusté, porque no estaba seguro de que fuera el mismo tipo. Igual ya no importaba
porque ya James estaba peleando con el señor. Quise detenerlos pero también me
llevé mi golpe. Amparo nos puso hielo en los moretones a James y mí. Dijo que le debía diez mil pesos a Chucho porque habían apostado que yo al igual que él también me podía pelear con la gente.
miércoles, 13 de abril de 2016
44
Finalizó
una mala canción y siguió de inmediato otra peor, Amparo apagó el radio, no
sabía cómo conseguían algunos tipos sonar en las emisoras, eso la molestaba y
no era que envidiara el éxito de otros, era más bien una conciencia de escases
de calidad sonora en lo que se oía. Mirando el radio con expresión de
desconcierto en su rostro recordó que cuando trabajaba en la editorial había
rechazado la novela de un veinteañero que iba justamente de malas canciones. En
la novela un tipo de mediana edad que vivía sólo, tiraban poco y comía mucho,
buscaba a cantantes de canciones que él consideraba malas para secuestrarlos y
obligarlos a grabar canciones de su composición, como parte del rescate a parte
del dinero era obligación que las canciones sonaran en la radio, muchas de esas
canciones se convirtieron en un éxito de súperventas que motivó a buenos
cantantes a grabar una o dos canciones malas esperando que el secuestrador del
toque mágico los pusiera en su lista de secuestrables. Cuando leyó la novela le
pareció malísima pero sentada ahí mirando su radio creía que tal vez no lo era
tanto.
martes, 12 de abril de 2016
43
Mañana
y tarde el mercado de GuascaCaída está abierto al público y en él se consigue
cualquier cosa. Barbasco para los piojos, cañofistola, guama, churima. También llaves
y candados, sillas viejas, bancas bajas, de esas para ordeñar. Se consigue de
todo, lámparas de colores, monedas viejas, caperuzas, estufas de petróleo, se
consigue de todo viejo y nuevo. También se consiguen peleas, como una que hubo
está semana entre Chucho y otro señor del que no supimos el nombre. Una de las vendedoras tenía una matera hecha de una lata vieja de
galletas que el señor quería comprar y que también quiso comprar Chucho; el
señor estaba de acuerdo con el precio, Chucho por el contrario creía que era
muy cara, que era un abuso. El señor quiso pagar por la matera pero Chucho le
arrebató el billete y le dijo que pensara que no se dejara estafar, que por
tipos como él las cosas seguían así y los vendedores abusaban y el señor no
dijo nada, no le hizo falta, y se dejó venir sobre Chucho dándole un par de
tiestazos, recuperó su billete y mientras Chucho se levantaba el señor pagó la
matera y se la llevó. No perdimos la ida, ni nos ganamos esa pelea de gratis,
compramos otra matera que no era tan bonita pero que fue la primera matera que Amparo
uso para sembrar sus flores, y que pagué
yo porque a Chucho todas le parecían muy caras.
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