viernes, 22 de abril de 2016

Hombre afirma que leer boletines de prensa en un noticiero radial también es hacer periodismo.



El hecho se dio a conocer el viernes de la semana pasada en el parque Boyacá cuando un lustra botas le preguntó a un periodista que no tenía botas sí estaba muy duro el trabajo. A la cuestión el periodista respondió: que mientras él se tomaba un par de tintos y le crecía la barriga daba tiempito a que llegaran los boletines al correo. Yo no nací para reportear la reportaría no nació para mí, finalizó el periodista parafraseando a juan Gabriel.

jueves, 21 de abril de 2016

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Hay algo que no hago, mirar arriba antes de oprimir el interruptor para ver si el bombillo sigue ahí. La semana pasada se quemó un bombillo y miré al techo sólo porque seguía oscuro. Le pregunté a Amparo si ella si buscaba el bombillo antes de encenderlo y me dijo que tampoco. James me dijo que yo parecía pendejo, que si el cuarto estaba oscuro uno para qué miraba el bombillo que no había prendido si igual no lo iba a ver. Tenía hasta razón, pero no le dije nada y seguimos comiendo, a veces me invitan a comer, James dice que lleve a Chucho pero Chucho dice que él nada tiene que hacer en la casa del marido de su ex. Amparo dice que sería muy raro llegar a la casa y que los bombillos no estén. Imagínese una banda de ladrones de bombillos y lámparas, dijo James. Más fácil que se vaya la energía y no vuelva, dijo Amparo. Quién saber dijo james, quién sabe.  

miércoles, 20 de abril de 2016

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Lo bueno de una invasión, de cualquier tipo no importa quien la realice es que no necesita afiches promocionales, ella se promociona sola cuando ocurre. Los invasores no tienen que reunirse para estudiar las propuestas de la imagen que representara el crimen que sucederá con su llegada. Chucho terminó de decir eso, estaba muy serio y no era para menos, en el noticiero de la emisora donde trabaja Amparo acaba de decir que una raza interplanetaria anunciaba su llegada. No dijeron nada más pero Chucho de inmediato lo relacionó con algo peligroso, con una invasión. Yo no sabía que pensar. Él le daba vueltas a un papelito en sus manos. Y eso qué es, le pregunté señalando el papel. El afiche de una fiesta que van a hacer en estos días, dijo Chucho mostrándome en papel. Lo miré y no lo entendí o no me gustó no sé, hay días en los no entiendo nada, dije. Chucho asintió

martes, 19 de abril de 2016

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Eso ya no es para usted eso ya no es para usted, le dijo, y agarró a la niña por el brazo y la jaló para que ella no se fuera a subir en un caminador decorado con muñequitos exhibido en el almacén donde estaban madre e hija esa tarde. Chucho vio la situación y soltó la carcajada, la acción le resultó tremendamente cómica, Amparo se molestó con él por indiscreto, estaban haciendo la fila para pagar. En la casa Chucho se sentó en la cocina a tomar limonada, se acordó de la niña queriendo usar el aparatejo ese y se volvió a reír. Parece pendejo usted riéndose solo, y ahora qué es lo gracioso, preguntó Amparo. Lo mismo, le dijo Chucho, la niña esa. Yo no le veo lo cómico por ninguna parte, dijo Amparo. Pero yo sí, yo de niño no necesité una cosa de esas para aprender a caminar, tampoco tuve uno; y la niña esa quién sabe si hubiera tenido uno de esos. Y qué es lo divertido, preguntó Amparo. Que antes de que la niña intentara meterse en el caminador yo estaba pensando en hacer lo mismo, lo divertido es que me la imagino a usted diciéndome que eso ya no es para mí y que lo deje quieto. 

lunes, 18 de abril de 2016

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Hoy vi en el parque a un tipo vendiendo relojes chimbos, estaban bonitos pero yo no compré ninguno. El vendedor era igualito a otro que años antes me había tumbado con una grabadora de doble casetera que nunca funcionó, yo deseaba mirar al estafador ese a la cara y reclamarle mi plata pero no lo volví a ver. Ese hijueputa debe ser el mismo, dije así medio acalorado y James que estaba a mi lado escuchó y de inmediato se fue y le puso problema al vendedor, le arrebató unos cuantos relojes, el vendedor tampoco se quedó quieto. Yo me asusté, porque no estaba seguro de que fuera el mismo tipo. Igual ya no importaba porque ya James estaba peleando con el señor. Quise detenerlos pero también me llevé mi golpe. Amparo nos puso hielo en los moretones a James y mí. Dijo que le debía diez mil pesos a Chucho porque habían apostado que yo al igual que él también me podía pelear con la gente. 

miércoles, 13 de abril de 2016

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Finalizó una mala canción y siguió de inmediato otra peor, Amparo apagó el radio, no sabía cómo conseguían algunos tipos sonar en las emisoras, eso la molestaba y no era que envidiara el éxito de otros, era más bien una conciencia de escases de calidad sonora en lo que se oía. Mirando el radio con expresión de desconcierto en su rostro recordó que cuando trabajaba en la editorial había rechazado la novela de un veinteañero que iba justamente de malas canciones. En la novela un tipo de mediana edad que vivía sólo, tiraban poco y comía mucho, buscaba a cantantes de canciones que él consideraba malas para secuestrarlos y obligarlos a grabar canciones de su composición, como parte del rescate a parte del dinero era obligación que las  canciones sonaran en la radio, muchas de esas canciones se convirtieron en un éxito de súperventas que motivó a buenos cantantes a grabar una o dos canciones malas esperando que el secuestrador del toque mágico los pusiera en su lista de secuestrables. Cuando leyó la novela le pareció malísima pero sentada ahí mirando su radio creía que tal vez no lo era tanto.

martes, 12 de abril de 2016

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Mañana y tarde el mercado de GuascaCaída está abierto al público y en él se consigue cualquier cosa. Barbasco para los piojos, cañofistola, guama, churima. También llaves y candados, sillas viejas, bancas bajas, de esas para ordeñar. Se consigue de todo, lámparas de colores, monedas viejas, caperuzas, estufas de petróleo, se consigue de todo viejo y nuevo. También se consiguen peleas, como una que hubo está semana entre Chucho y otro señor del que no supimos el nombre. Una de las vendedoras tenía una matera hecha de una lata vieja de galletas que el señor quería comprar y que también quiso comprar Chucho; el señor estaba de acuerdo con el precio, Chucho por el contrario creía que era muy cara, que era un abuso. El señor quiso pagar por la matera pero Chucho le arrebató el billete y le dijo que pensara que no se dejara estafar, que por tipos como él las cosas seguían así y los vendedores abusaban y el señor no dijo nada, no le hizo falta, y se dejó venir sobre Chucho dándole un par de tiestazos, recuperó su billete y mientras Chucho se levantaba el señor pagó la matera y se la llevó. No perdimos la ida, ni nos ganamos esa pelea de gratis, compramos otra matera que no era tan bonita pero que fue la primera matera que Amparo uso para sembrar sus flores,  y que pagué yo porque a Chucho todas le parecían muy caras. 

Fragmentos 2

La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...