Jairo sigue cantando
esa canción la ha cantado desde que lo conozco. La cantaba en la finca cuando
se iba la energía y nos sentábamos en el corredor a esperar que fueran las
nueve de la noche para no acostarnos tan temprano. La cantaba en los
cumpleaños. La cantó el día que enterramos a la abuela. La cantaba cuando le
picaba caña a la yegua y también mientras se bañaba. Le gustaba mucho esa
canción. Yo me sé otras pero la que se me escucha mejor es esta, me da
seguridad. Lo que importa es que es
buena. No estaba equivocado, era buena canción, él la hacía buena.
martes, 10 de mayo de 2016
lunes, 9 de mayo de 2016
Mandado
Siempre pude decir no y
no lo hice sabiendo que las cosas podían ser distintas o mejor creyéndolo a
medida que iba pasando los días y la noches que el limón aprovechaba al máximo para
crecer en la huerta de la casa de madera vieja en donde vivía Jaime a quien yo
le decía que si por favor le regalaba unos limones a mi mamá que me seguía mandado
a esa casa porque no sabía lo que se escondía en el limón porque yo no había
dicho nunca que no y era que ella tampoco me preguntaba cuando volvía con
limones verdes y maduros cómo me había ido y no preguntaba por qué siempre
llegaba cortado y no sabía ella que cada vez que iba me lastimaba con las
espinas filosas de las ramas del limón que hablaba y me decía que nada me iba a ir bien
en la vida porque siempre me cortaba con las mismas espinas y que no aprendía y
seguía yendo para volverme a chuzar.
domingo, 8 de mayo de 2016
51
Podemos ir lejos a pie
pero si vamos en moto podemos llegar más rápido, si tuviéramos afán. No tenemos.
No hay afán, ni moto ni a donde ir. Tampoco hay ganas, ese es el problema, que
no hay ganas. Se pone así cada que se daña la televisión y se pierde los
programas que le gustan, eso me dijo Amparo mientras tomábamos tinto en la
cocina. Ahora Chucho está tan triste y sensible como en esas tardes. Es normal,
Amparo no volvió a la casa. También recuerdo
el café de esos días y el de hoy producido por los ZBN004 y me pongo triste yo.
No sé qué hacemos.
sábado, 7 de mayo de 2016
Día de la madre
Le
querían llevar una serenata con mariachis el día de la madre. Es que a ella no
le han llevado mariachis nunca, con lo bonito que es. Y lo caro diga más bien,
yo no sé pero a mí eso me parece mucha plata, mejor le regalamos algo que se
pueda poner, y la llevamos a comer a un lugar bonito. ¿Comer qué, si a mamá
todo le hace daño? Que complique. Usted que complica todo, los mariachis son el
mejor regalo. Es que eso de mariachis es un momentico no más, mejor regalarle
algo, otra cosa. No sufra, le llevamos la serenata y usted le regala otra
cosa. Paguemos pues los mariachis, mitad y mitad pero entonces que sean para
mamá pero también para mi mujer. Tan agalludo, y para qué la va a meter a ella
en esto sí está diciendo que le parece bobada, sabe qué, yo pago la serenata
sola entonces, si usted quiere llévele una usted solo a su mujer. Es que yo
también soy capaz de pagar una, y es que la voy a pagar. Y a la mamá que nunca
le habían llevado serenara esa noche le llevaron dos. A la misma hora.
50
-Huele
a quemado
-quién
sabe en donde será
-acá,
huele a quemado acá
-jueputa
sí, las galletas, se quemaron las galletas
Lo
que pasa es que ya aprendí bien cuáles son las cantidades de ingredientes que
debo utilizar según el tipo de galleta que desee, dijo Chucho, el problema
es que aún no consigo es hornearlas, siempre me entretengo con otra cosa y
cuando me doy cuenta ya se han quemado. Yo en un momento creí que las dejaba
quemar intencionalmente sólo para evitar probarlas; era la mejor manera de
hacer galletas sin saber si quedaban ricas o no. Me dio por hornearlas a mí y
también sé quemaron.
-¿Se
puso a mirar esa manchita en la pared que está al lado del horno?
-sí,
y cuando me di cuenta fue porque olía a quemado.
-lo
mismo me pasa a mí, es esa puta mancha, es que mírela.
-es
que es muy rara, le encuentro muchas formas
-yo
también.
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