Esas tablas chimbas que usted ve allá las pintamos, las
cambiamos y las pintamos la semana pasada; les dio a los malparidos esos por
miarse ahí cada que se les da la gana, hermano y que cosa tan berraca, parece
que las tablas que huelen a berrinche son las mejores para grafitiar porque eso
estaba lleno de consignas chimbas, nombres raros y dibujos de vergas, pero
bueno esas últimas por lo menos tienen que ver con el berrinche.
Las tablas viejas, la que quitamos, se las llevó una
señora dizque para meterlas al fogón. Marcos le dijo que a él no lo invitará a
comer nada de lo que cocinara con esa leña y la señora seguro se lo tomó
personal o le pareció muy zalamero Marcos por decirle eso, el caso es que la
señora lo miró como un culo. Marcos me dijo que los hijos de esa señora eran de
esos malparidos a los que les gustaba rayar las tablas y miarse en cualquier parte.
Pues hermano es que desde que me tocó empezar a cercar
ese lote he cambiado esas tablas como tres veces, es una alcahuetería y una
gastadera de plata que uno no se justifica, por eso lo estoy vendiendo. Claro
usted es el tercer cliente que me manda Marcos y le digo lo mismo que a los
otros, el precio es el mismo y no se negocia por lo mismo que le estoy
diciendo, porque ese cerco está nuevo.
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