jueves, 12 de junio de 2025

Fragmentos 2

La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender.

¿Quién podría tasar la risa de un niño en medio de un partido de fútbol? ¿Cuánto vale?

La distancia es corta entre ese dibujo en el rostro —esa emoción repentina— y el horror de la angustia, la desconfianza en el futuro apenas unos minutos después.

Hablemos de un contador.
Uno que se dedica a calcular las risas perdidas en un día cualquiera.
¿Cuántas llegan y se deslizan en silencio?
¿Cuántas se ahogan sin dejar rastro?

Sería un trabajo como tantos otros.
Uno más en la larga lista de oficios estériles.
La burocracia de la risa.

lunes, 9 de junio de 2025

Fragmentos - 1

 —¡Podemos ser otros aquí! —gritó el hombre, mientras se despegaba de la baranda en la que había estado recostado. Dejó caer su prótesis dental al piso, para saltar inmediatamente después sobre ella.

—Otros, sí... otros. Eso quería: no más un hombre, no más un ciudadano, no más un obrero sin trabajo. Sería un hongo, eso sería. Nada más.

Seguro que en otro lugar alguien más haría lo mismo sin saber que lo imitaba. También, en otra parte, hombres y mujeres decidirían ser, tal vez, millonarios, poderosos, enormes, jefes, atractivos, seductores, dueños, libres.

Cada uno asumiría un rol de acuerdo con su gusto, sus carencias y sus apetitos. Al final, todo quedaría igual que siempre, aunque con otro principio.

Fragmentos 2

La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...